¿Te asesosoran o te venden un producto financiero?

Entras en tu sucursal. El empleado te trata bien, te explica las cosas con calma y te
recomienda un fondo de inversión "que está yendo muy bien últimamente". 
Sales convencido de que has tomado una buena decisión.

Lo que nadie te cuenta es que esa sucursal tiene objetivos comerciales
mensuales. Que hay productos que el banco necesita colocar antes de que acabe el
trimestre. Y que el empleado que te atendió, por muy buena persona que sea, cobra
por vender productos de su banco, no por encontrar lo mejor para ti. Intentan darte una buena opción. 

El resultado casi siempre es el mismo: fondos con comisiones de entre el 1,5% y
el 2,5% anual que silenciosamente devoran tu rentabilidad. Productos que, en la
mayoría de los casos, no son exactamente el mejor adecuado. Un traje de talla única que le sirve igual
al cliente de 30 años que al de 60. Aunque creas que lo han personalizado. 

No es mala suerte. Es el modelo de negocio. Y mientras tú no lo sabes, el contador
sigue corriendo.

Existe otro tipo de asesoramiento: independiente, sin conflicto de interés, donde el
único objetivo es que tus ahorros trabajen para ti. Donde alguien revisa lo que tienes,
te dice lo que realmente te está costando y construye una estrategia pensada para tu
situación. No para la entidad financiera.